


Siempre he dicho que el mejor ritual para la piel es el de la limpieza. Una piel limpia desde la juventud es igual a una piel sana durante toda la vida. En la adolescencia se evita la formación de puntos negros y espinillas. Es una edad en la que los cambios hormonales suelen producir exceso de grasa en la piel, que a su vez provoca la aparición de granos, puntos negros y espinillas. Si no actuamos con constancia en la limpieza del cutis durante estos años, los poros de nuestra piel quedaran abiertos para siempre. Por no hablar de las cicatrices que puede quedar si no cuidamos y tratamos los granos con sentido común que se merecen.
En edades posteriores, la limpieza es también fundamental. Por supuesto para seguir evitando la formación de puntos negros, pero además por que la piel está continua y directamente agredida por la contaminación atmosférica, o incorporación al aire puro de elementos extraños y nocivos. La piel está en permanente contacto con el medio ambiente, y por ello es el órgano que se ve más afectado ante la agresión medioambiental. Yo me muevo en moto por la ciudad y cuando por la noche limpio mi rostro sin maquillar (con el Tónico) el algodón aparece negro. Si, si, negro, las urbanitas podéis hacer la prueba cuando queráis. Después de una jornada circulando por las grandes ciudades, la piel aparentemente está limpia, pero no es así. Y la contaminación es nefasta para las capas externas de la piel, pues las partículas tóxicas de la contaminación, las seca, las arruga y les roba el tono y la luminosidad deseada. Hay estudios que incluso hablan de que la contaminación eleva el número de casos de melanomas en la piel. Dicho esto, sólo me queda ser muy pesada e insistir en lo importante que es llevar siempre un cutis limpio y por supuesto bien hidratado. Para ello, me gusta distinguir dos casos por que siempre lo preguntáis. Quienes se maquillan y quienes no se maquillan.
Para quienes se maquillan, el ritual ideal es: Primero retirar la capa de maquillaje con el Desmaquillador Hidratante y la ayuda de un algodón. No hay que apretar la piel excesivamente ni agredirla. Podemos utilizar dos, tres o los algodones que hagan falta hasta retirar completamente todo el maquillaje, pero nunca agredir el cutis apretando en exceso. Después es importante tonificar y calmar la piel con el Tónico Multifunción, notaréis como vuestra piel agradece este pequeño regalo que dura solo cinco segundos. Y para terminar se aplica la Luna de Rosas, como regenerador nocturno (en breve tendremos también una crema para pieles maduras).
Ritual para las que no se maquillan: Lo mismo pero os podéis perdonar el Desmaquillador Hidratante y simplemente limpiáis, tonificáis y regáis vuestra piel con el Tónico Multifunción. Después la Luna de Rosas.
Este mismo ritual Tónico –Luz de Rosas o Luna de Rosas, debe ser rigurosamente ejecutado todas y cada una de las mañanas, por quienes se maquillen y por quienes no. Dejando la piel preparada y sobre todo protegida para afrontar la nueva agresión a la que será sometida. De esta manera nuestra piel tendrá siempre un aspecto saludable y de calidad, que será apreciada por todos.